el sin lonja                                logocrono                           IVAN ENOJON

CHILE C-A-M-P-E-Ó-N DE AMÉRICA

CHILE C-A-M-P-E-Ó-N DE AMÉRICA

Muchos podríamos decir la justicia tarda pero llega. Tal vez habría sido el comentario emocionado de Julio Martínez, el más apasionado de nuestros comentaristas deportivos, quien no llegó a vivir en vida un momento de alegría como el que vive hoy la hinchada del fútbol, y de paso el país entero. La justicia tarda pero llega… la historia de las derrotas deportivas frente a los equipos argentinos es larga y dolorosa, sobre todo para los más viejos, quienes vivimos momentos de frustraciones inconmensurables en nuestra juventud. En el último momento, a la última hora, siempre sabían ellos doblarle la mano al destino, ganando el partido, ya por astucia sin igual, como también mediante acciones por ahora innombrables.

Ayer sábado 4 de Julio de 2015, la selección chilena de fútbol tuvo el coraje de ganarle una final a los argentinos. Y de ganarle con todas su leyes, sin trampas, sin arreglines, sin aquella clásica manipulación característica de los equipos del Atlántico, que han sabido desde el principio manejar los resultados de los partidos, mediante todo tipo de artificios. No vamos a hablar de calidad, porque a estas alturas, todas las selecciones de América se han equiparado en tal sentido, y sus planteles exhiben a los mejores jugadores del mundo. Hay que hablar aquí de estrategia deportiva, y de postura frente a la vida, de cambio de actitud mental de nuestros jugadores, y de nuestros deportistas en general, quienes han aprendido a mirar desde otra perspectiva, y a prepararse técnica y físicamente para ello.

He ahí uno de los grandes méritos de esta selección y de las que vienen en camino. El cambio de actitud, el cambio de mirada, el saber mirar al otro no con aquel clásico resentimiento que inmoviliza la inteligencia( y muy particularmente a los equipos del Pacífico), sino como a un igual, cuya una diferencia consiste, o consistió, en estar en la ribera opuesta a la nuestra. Esa actitud es la que ha llevado a Chile a conquistar la anhelada Copa América, a generar la fortaleza anímica para ser alguna vez campéon, porque hay que tener coraje para llegar a serlo, temple y nervio firme, sin perturbaciones ni complejos como ayer los hubo. Esta vez los muchachos estaban tan seguros de sí mismos, que no erraron un solo tiro frente al arco contrario, doblegando de manera sin igual e incomprensible a los argentinos, verdaderos especialistas en el tiro de penal, quienes ahora fallaron de manera rotunda, confundidos y apabullados como ayer nosotros en sus recintos deportivos.

También cabe un elogio a la hinchada que acompañó a la selección a la victoria, dejando afuera a quienes asisten regularmente a los estadios más a engendrar odios que a participar de un espectáculo deportivo, verdaderas mafias que se atrincheran en las barras, enlodando el fútbol. Chile esta vez supo ser campeón, y cuánto se lo merecía, habría insistido nuestro Julio Martínez: Justicia divina, justicia divina, habría gritado a los cuatros vientos, después de ver al capitán de la Roja, levantar airoso la COPA AMERICA al cielo, a nuestro “puro chile es tu cielo azulado/ puras brisas te cruzan también/ y tu campo de flores bordado/ es la copia feliz de Edén…

Miguel de Loyola – Santiago de Chile – Julio del 2015.

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